jueves, 4 de marzo de 2010

Perderte

Hoy ya no quiero

ni soñar con perderte

una vez más...
 
 
 
Natalia Ruth Espinosa

miércoles, 3 de marzo de 2010

Lágrimas

Llora tus lágrimas


con ellas se adormece


nuestro dolor.



Natalia Ruth Espinosa


martes, 3 de noviembre de 2009

No hay límites para soñar (Dedicado a Vani Ferrari)

No hay límites para soñar




Dulces sueños se escapan
enloquecidos de poesías,
van, vuelan brillantes en tu mirada,
nacen, crecen y te avivan.

Ve, vuela alto en las nubes
roza el sol con tus dedos,
siente el viento en tu cabello
desata lo sentidos con tus alas.

Cruza los límites de lo escrito
sin darle importancia a las cábalas,
deja fluir el alma por instinto
vive sabiendo que vos decidis si se acaba.

No hay límites para soñar,
ni hay camino que no tenga final,
no hay canción que no puedas escuchar,
ni hay melodía que no enseñe a amar.

El dueño de tus sueños
siempre está más adelante
que la dueña de tus ideas
y crecen…y creces,
y yo crezco con vos.



Natalia Ruth Espinosa
Seudónimo: una lágrima
Alias: Natys Ruths
Fecha: 03/11/2009


SABÉS MI VIDA, QUE TE QUIERO Y TE ADORO CON EL ALMA, QUE SI ALGO APRENDÍ ESTE AÑO, ES QUE LA DISTANCIA NO ES UN OBSTÁCULO PARA LA AMISTAD, VOS SOS LA PRUEBA DE ELLO.


TE QUIERO LOKA LINDA!!!!!

domingo, 9 de agosto de 2009

Otoño (Sonetillo, poesía métrica)

Otoño


Hojas secas y vacías
desgarran los fuertes vientos,
dejando sólo lamentos,
matando lo que creías.

Padece lo que sabías,
destruyendo tus cimientos,
marchitando sentimientos;
sintiendo que ya morías..

Por los sueños que se han ido
e ilusiones que murieron,
por todo aquello perdido…

a los que quiero y se fueron,
recuerdos de lo vivido,
por todo lo que sufrieron.

Nota: Por y para tí, que vas deshojando lágrimas.

Espinosa, Natalia Ruth

Murió París (versión poema)


Murió París (Versión Poema)



Y así las luces se apagaron,
desfallecientes de brillo.
Mil sueños se gastaron,
cual mínimo desperdicio.

Se fueron los anhelos,
caducados de amistad.
No sabía del vencimiento,
que sin duda tú le das.

Que será de aquella torre,
sin el mágico esplendor.
Hoy a los tiempos que corren,
sólo puedo dejar aquí mi voz.

Y creer que nunca lo fue,
sentir que nunca empezó.
Y hoy lo que fue de una vez…
París agonizó.

Murió París en tu silencio...

Natalia Ruth Espinosa

Había otra vez


Había otra vez




Había otra vez que los niños,
despojaron los cuentos tradicionales,
buscaron con versos y sueños
construir algo nuevo inimaginable.

Del bosque despojaron a Caperucita,
al lobo le pusieron las botas del gato,
le sacaron el castillo a la princesita,
y con ello, hicieron un nuevo relato.

La selva también había cambiado…

El rey ya no era león, era conejo,
la liebre de pronto era elefante,
así los canguros en cangrejos
y la ardilla se volvió más interesante.

Las flores sufrieron cambios al instante…

Las rosas no llevaban pétalos,
estaban florecidas de haditas,
los girasoles giraban con la luna
y el césped se cubrió de margaritas.

Un lugar para niños…

Allí en aquel mundo:
no jugaron rayuela ni escondidas,
simplemente formaron una ronda,
pero no redonda, era bien cuadradita.

Y así asidos de las manitos,
cada uno se puso a versar.
Le quitaron el prestigio a la prosa,
ya no era la única que podía contar.


Espinosa, Natalia Ruth

martes, 14 de julio de 2009

A la sombra de un recuerdo sin alas




A la sombra de un recuerdo sin alas,
perdida en la insolación de la noche.
En este camino de calles no asfaltadas,
se va perdiendo mi calma en el derroche.

Y miro, veo una realidad irreflejada
una negrura empapando mis pupilas;
un sueño desbastado, hecho casi trizas
y el corazón con su puerta desdentada.

Al compás de la monotonía de la vida
que se vuelve cada vez más amarga,
el insulso destino que viene y embarga
y las nubes que sólo socavan la salida.

Estoy varada en aquel puerto del desierto
donde queda madera sobre el mar de arena,
y los rastros “desvenjecidos” de sueños muertos
y de aquellas ilusiones que fueron tan ajenas.

Contemplo, observo transcurrir esta tristeza
que gira despiadada y abyecta a mi alrededor,
consumiendo en llamas mi ineficaz entereza
produciendo los latidos de mi sangrante corazón.




Natalia Ruth Espinosa